“Si en una clase de niños preguntas cuantos de ellos son artistas, todos levantarán la mano.
Si repites la misma pregunta cuando hayan cumplido veinte años, timidamente, alguno de ellos aún se atreverá a erguir su brazo.
Si les preguntas cuando sean adultos, ninguno de ellos moverá un dedo.”
Los niņos tienen razón.
Nosotros somos niños.
Y jugamos.